
En el cierre del año 2025, la mayoría de los países latinoamericanos registraron déficits fiscales, con dos notables excepciones que lograron cerrar el ejercicio con superávit: Argentina y Nicaragua. Según los datos divulgados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Argentina presentó un superávit global del 1,1%, mientras que Nicaragua alcanzó un superávit del 3,9%. Resulta significativo que estos países tengan gobiernos con orientaciones políticas muy diferentes.
Además, algunos países lograron un superávit primario, es decir, sin considerar el pago de intereses de la deuda, pero su resultado fiscal final fue negativo. Este grupo incluye a Costa Rica, El Salvador y Honduras. Por otro lado, las dos principales economías regionales, Brasil y México, cerraron con déficits primarios ligeros (-0,5% y -0,2%, respectivamente), pero mostraron déficits fiscales totales importantes, especialmente Brasil con un -7,5% del PIB y México con -3,8%. No obstante, México mejoró respecto a 2024, cuando su déficit primario había sido más profundo.
Colombia presenta uno de los panoramas fiscales más críticos, con un déficit primario de 3,6% y un déficit global de 6,4% del PIB, reflejando un gasto público por encima de sus ingresos incluso antes del pago de intereses. Esto ha llevado a agencias crediticias como Moody’s a rebajar su calificación soberana en 2025.
En cuanto a otros países, República Dominicana, Paraguay, Guatemala y Ecuador quedaron cercanos al equilibrio primario, mientras Chile, Uruguay y Perú mostraron números fiscales más deteriorados. El análisis de expertos resalta que en Brasil, el pago elevado de intereses generado por tasas de interés nominales altas compromete la estabilidad fiscal, a pesar de déficits primarios reducidos. En México, la preocupación radica en el ritmo del endeudamiento, la carga de intereses y la base tributaria limitada. Para Chile, la solidez institucional ha mantenido la confianza del mercado pese a déficits menores, aunque depende en gran medida de factores externos como el precio del cobre.
Estos resultados reflejan los desafíos fiscales que enfrentan los países de la región y la importancia de medidas para mejorar la sostenibilidad de sus cuentas públicas en un contexto económico global cambiante.



































































































