
El gobierno de Estados Unidos ha establecido una nueva Estrategia Nacional de Control de Drogas que exige a Colombia y México intensificar sus esfuerzos para frenar el tráfico de drogas, catalogado por la Casa Blanca como una de las amenazas más graves para sus ciudadanos. La estrategia, divulgada este lunes, señala que Estados Unidos utilizará su influencia para que estos países rindan cuentas y aumenten la efectividad en la lucha contra el narcotráfico.
Con respecto a Colombia, se solicita una reducción significativa en el cultivo de hoja de coca y la interrupción de las redes criminales involucradas en la producción de cocaína. Para México, la demanda se centra en incrementar los decomisos de precursores químicos y narcóticos sintéticos, además de desmantelar la capacidad de los cárteles de amenazar la seguridad estadounidense.
La estrategia contempla un respaldo diplomático, judicial y militar coordinado entre agencias estadounidenses para impulsar estas metas, incluyendo la presión para que otros países de origen y tránsito, como China, India y Canadá, implementen medidas similares para supervisar el traslado de sustancias químicas y farmacéuticas. También apunta a fortalecer la cooperación entre Estados Unidos y México para acciones conjuntas, condicionando la asistencia a resultados concretos como detenciones, procesamientos y extradiciones de líderes del narcotráfico.
Pese a expresiones públicas de compromiso en Colombia y México para combatir el narcotráfico, la administración estadounidense indica que buscará aumentar la presión, señalando que en gobiernos anteriores hubo laxitud en el control y falta de voluntad política para reducir el flujo de drogas hacia Estados Unidos. La Casa Blanca advierte que aplicará todas las herramientas disponibles para que los países de origen asuman la responsabilidad y actúen con rigor contra el tráfico ilícito en todas sus formas.



































































































