
Después de registrar un aumento durante tres meses seguidos, la inflación en México mostró signos de desaceleración en abril, según datos dados a conocer recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Aunque las presiones inflacionarias continúan presentes, la tasa de crecimiento en los precios al consumidor comenzó a moderarse.
Este cambio rompe con la tendencia alcista que dominó el primer trimestre del año, cuando la inflación acumuló incrementos significativos, impulsados especialmente por el encarecimiento de alimentos y otros bienes de consumo básico. Para el segmento de población con menores ingresos, este fenómeno representa una preocupación adicional debido a su impacto en la pobreza y el poder adquisitivo.
En este contexto, la reciente decisión de la Junta de Gobierno del Banco de México de recortar la tasa de interés de referencia en 25 puntos base, llevándola a 6.50%, refleja una respuesta a esta moderación inflacionaria. Este movimiento se interpreta como el cierre del ciclo de contracción monetaria que se aplicó para contener la inflación.
Aunque la desaceleración es un indicador positivo, los analistas mantienen cautela ante la persistencia de factores que podrían reactivar la presión en los precios, por lo que se espera que las autoridades monetarias continúen monitoreando de cerca estos indicadores económicos en los próximos meses.



































































































