
Grupo Volkswagen anunció la supresión indefinida de uno de los tres turnos en su planta de Puebla, el ajuste que forma parte de la reestructuración global del grupo. La medida afecta la fabricación de los tres modelos que se ensamblan en esa instalación: Tiguan, Taos y Jetta.
Entre enero y julio de 2026 la planta poblana produjo 223,559 vehículos en total. El modelo más fabricado fue la SUV Tiguan con 104,481 unidades; le siguieron la Taos con 65,873 unidades y el Jetta, con 53,205 unidades, según datos del Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros (RAIAVL) y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). De esas unidades, 181,815 se destinaron a exportación, lo que mantiene a Volkswagen como el cuarto mayor exportador mexicano.
La reducción de un turno afectará en particular al Jetta y a la Tiguan, aunque la compañía no ha aclarado si el ajuste modificará el calendario para el inicio de producción del Golf, previsto para 2027. El recorte se produce en medio del plan estratégico del grupo, llamado “Plan futuro”, que busca transformar la empresa hacia 2030; ese plan, presentado por la dirección en julio, contempla recortes de personal y cierre de plantas a nivel mundial, y fue calificado por Oliver Blume, director general del grupo, con la meta de convertir a Volkswagen “en la empresa automotriz más atractiva del mundo”.
El anuncio generó rechazo del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz, Similares y Conexos (SITIAVW). La dirección del grupo buscará ahora respaldos y negociaciones adicionales: el consejo de supervisión y actores como el estado de Baja Sajonia volverán a discutir el plan en una reunión prevista para el 4 de septiembre. Además de la planta en Puebla, Volkswagen opera una instalación en Silao (Guanajuato) que fabrica motores; en 2025 produjo más de 500,000 motores y provee aproximadamente 30% de los motores para la planta de Audi en Puebla.
Las modificaciones en la capacidad operativa de Puebla se inscriben en un marco global que, según reportes, responde a los efectos de aranceles a las importaciones en Estados Unidos y a la caída en ventas en China. La falta de detalles oficiales sobre alcance y plazos del recorte en Puebla deja abiertas preguntas sobre el número de plazas que se reducirán y sobre los posibles efectos en la cadena de suministro y en la plantilla local.


































































































