
La economía de Brasil registró una expansión moderada en el segundo trimestre del año, pero perdió ritmo respecto al inicio de 2026. Datos oficiales publicados el 1 de septiembre indican que el producto interno bruto (PIB) creció un 0,5% entre abril y junio frente al trimestre anterior, por encima de la estimación media del 0,4% de una encuesta de economistas de Bloomberg. En lo que va del año, la economía acumuló un avance del 2%.
El crecimiento del 0,5% contrasta con el 1,1% del primer trimestre y refleja el efecto de las altas tasas de interés sobre el consumo y la inversión. La tasa de referencia Selic se mantiene en el 14%, un nivel que las autoridades monetarias han conservado para contener la inflación, pero que ahora limita la actividad económica. En los últimos cuatro trimestres, el avance interanual del PIB pasó del 2,0% al 1,9%.
El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva promovió un plan de estímulo que, según la nota, ayudó a mitigar el impacto del alza de precios de la energía en los hogares y reforzó sus perspectivas electorales antes de los comicios de octubre. No obstante, la publicación advierte que las presiones inflacionarias vinculadas al aumento de los precios energéticos y la estricta política monetaria han inquietado a los inversores, que temen un deterioro de las cuentas públicas si se intensifica el gasto fiscal.
Las encuestas citadas en el informe muestran una ventaja ligera de Lula sobre su principal rival, Flávio Bolsonaro, en una contienda que se ha tornado más competitiva. Además, el artículo señala indicadores de enfriamiento en la actividad, incluido un mercado laboral menos dinámico, lo que sugiere que el crecimiento podría debilitarse en los meses posteriores a las elecciones.


































































































