
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha decretado el estado de emergencia en el país luego de 50 días consecutivos de bloqueos en carreteras y disturbios que han impactado significativamente la economía nacional. La medida busca desbloquear las vías y restaurar el orden para permitir la normalidad en actividades esenciales como el trabajo, la educación y el acceso a servicios de salud y suministros.
Este anuncio se produce tras un acuerdo preliminar entre el Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB), aunque algunos sectores, como la federación de agricultores Tupac Katari y seguidores del expresidente Evo Morales, continúan con sus protestas. Las pérdidas económicas causadas por los bloqueos superan los 3.000 millones de dólares, aproximadamente el 6 % del Producto Interno Bruto anual, según la Cámara Nacional de Industrias.
El mandatario, que asumió el poder hace menos de un año, ha promulgado leyes que amplían las facultades del Estado para actuar contra las manifestaciones que impidan el libre tránsito y garantiza la apertura al diálogo, siempre que sea de buena fe. “Este estado de emergencia no pretende acabar con la normalidad, sino restablecerla”, afirmó Paz.
Mientras tanto, Estados Unidos ha anunciado ayuda alimentaria y logística para mitigar la escasez generada por los bloqueos. Las reformas económicas implementadas desde la llegada de Paz incluyen recortes en subsidios y la liberalización del mercado cambiario, con el objetivo de atraer inversiones y acceso a financiamiento internacional, incluyendo un programa próximo con el Fondo Monetario Internacional por 3.000 millones de dólares.



































































































