
El Banco Central de Brasil indicó que calibrará el ritmo de su flexibilización monetaria en función de los datos económicos, y adoptó una postura cautelosa ante la proximidad de las elecciones presidenciales. En el acta de su reunión del 16 de septiembre, presidida por Gabriel Galípolo, el comité redujo la tasa de referencia Selic un cuarto de punto hasta 13,75%, el quinto recorte consecutivo que suma 125 puntos básicos desde marzo.
Los miembros del banco destacaron que, aunque la política monetaria ha contribuido a la desinflación, la inflación aún se mantiene impulsada por la demanda, por lo que la autoridad continuará con una orientación restrictiva cuando sea necesario. En agosto, los precios al consumo subieron 4,22% anual, por encima del objetivo del 3% y ligeramente por debajo de la mediana de mercado del 4,27%. El banco proyecta una inflación anual de 3,2% para el primer trimestre de 2028, su horizonte relevante para la política monetaria.
El organismo también señaló indicios de desaceleración del crecimiento y del crédito, junto con una moderación gradual de la actividad y un mercado laboral que muestra pérdida de impulso: Brasil registró 58.568 puestos de trabajo formales en julio, la cifra mensual más baja de 2026. Los inversores vigilan además el impacto que podrían tener en la percepción fiscal y en el tipo de cambio las propuestas de los candidatos presidenciales, en especial en un contexto en el que las encuestas muestran un empate técnico entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
Economistas consultados anticipan al menos un recorte adicional antes de fin de año, con la Selic estimada en 13,5% para diciembre, siempre que la evolución de los precios de los activos durante la campaña no cambie las perspectivas macroeconómicas.



































































































