
La economía mexicana registró en el segundo trimestre del año un dinamismo que, en promedio, fue el doble del crecimiento registrado por el conjunto de países del G20. El desempeño coloca a México entre las economías con mayor aceleración relativa en ese periodo, según el balance comparativo del trimestre que agrupa los principales socios y bloques económicos.
El dato apunta a una recuperación más rápida de la actividad interna frente al promedio del G20 durante esos tres meses. Aunque no se aportan cifras absolutas en este reporte, el contraste con el comportamiento agregado del G20 sugiere que la demanda doméstica y ciertos sectores productivos contribuyeron de forma relevante al impulso del crecimiento trimestral.
Este resultado relativo tiene implicaciones sobre la percepción internacional del país y su posicionamiento en capitales y mercados, así como posibles efectos en la confianza empresarial y el empleo. Un crecimiento superior al promedio del G20 también puede influir en decisiones de inversión extranjera directa, en la calibración de políticas macroeconómicas y en la negociación comercial con socios.
Del mismo modo, el desempeño pone en relieve la necesidad de mantener políticas que sostengan el ritmo de actividad y permitan transformar la aceleración coyuntural en crecimiento sostenido. Las autoridades y agentes económicos evaluarán ahora cómo aprovechar el momento para fortalecer la productividad, la inclusión y la estabilidad en el mediano plazo.



































































































