
Dos poderosos terremotos sacudieron el centro-norte de Venezuela el 24 de junio, dejando un saldo devastador que supera los 4,300 fallecidos. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que las víctimas mortales ascienden a 4,333, mientras que los heridos suman 16,740. Además, más de 6,400 personas han sido rescatadas con vida de entre los escombros en operaciones que se mantienen activas siete días después del desastre.
Los sismos, con magnitudes de 7.2 y 7.5, impactaron gravemente a al menos siete estados, afectando especialmente a La Guaira y el área metropolitana del Gran Caracas. El colapso de múltiples edificios, así como la interrupción de los servicios eléctricos y de agua, obligó a cientos de familias a buscar refugio en espacios públicos improvisados como escuelas, iglesias y estadios.
Este evento ha incrementado la presión sobre un sistema hospitalario y servicios públicos que ya enfrentaban serias dificultades. Ante la crisis, la presidenta Delcy Rodríguez ha solicitado la liberación de los activos venezolanos congelados por sanciones internacionales, incluidos los depósitos de oro en el Banco de Inglaterra, para financiar la ayuda humanitaria, la reconstrucción de viviendas y la recuperación de servicios esenciales.
Las autoridades continúan con las labores de identificación de víctimas y recuperación, mientras la emergencia pone de manifiesto la necesidad de apoyo urgente para los miles de afectados por esta tragedia nacional.



































































































