
La Ciudad de México enfrenta un aumento notable en las rentas de viviendas, el cual supera el 50% desde el inicio de la pandemia de covid-19 en 2020. Este incremento ha complicado considerablemente que jóvenes y residentes puedan acceder a una vivienda digna en la capital.
Según datos del Índice de Inmuebles24, las rentas de casas y departamentos usados en la ciudad han subido aproximadamente 46.21%, mientras que las propiedades nuevas han experimentado un aumento promedio de 52.50%. Este fenómeno refleja una tendencia de cinco años consecutivos de incrementos en los precios del arrendamiento, impulsada por la gentrificación y el alto nivel de demanda en diversas zonas de la metrópoli.
Los incrementos anuales más significativos se presentaron en 2023 para inmuebles nuevos, con un alza del 17% respecto a 2022, y en 2024 para viviendas usadas, con un aumento del 14% en comparación con el año anterior. El costo promedio mensual para rentar una vivienda nueva ronda los 24,549 pesos, mientras que para un inmueble usado es de 20,830 pesos, cifras que se vuelven prohibitivas para trabajadores con salarios mínimos, quienes tendrían que destinar más del doble de sus ingresos para cubrir la renta.
Para contrarrestar esta situación, la administración de la Ciudad de México ha implementado reformas legales y propuestas como la Ley de Rentas Justas. Por ejemplo, la reforma al Código Civil vigente desde 2024 limita los aumentos en contratos de arrendamiento a la inflación anual oficial, sin embargo, en 2025 los precios de las rentas superaron ligeramente dicho índice. La Ley de Rentas Justas busca regular los mercados con mayor presión inmobiliaria para frenar incrementos excesivos y facilitar el acceso a la vivienda en la capital.



































































































