
Las principales bolsas mundiales abren la jornada del viernes con pérdidas significativas, encaminándose hacia su peor periodo negativo desde 2022. Esta situación se atribuye a la prolongada guerra en Medio Oriente, que genera preocupaciones sobre la inflación y la desaceleración del crecimiento global. En México, el índice S&P/BMV IPC registra una baja del 0.08 %, situándose en 67,005 unidades, reflejando el sentimiento adverso que predomina a nivel internacional.
En Estados Unidos, los mercados también muestran un declive: el Dow Jones retrocede 0.67 %, el Nasdaq 0.54 % y el S&P 500 0.49 %. La inquietud se relaciona con la posibilidad de que el conflicto en Irán mantenga elevados y volátiles los precios del petróleo, factor que podría incrementar presiones inflacionarias y afectar la actividad económica mundial.
El petróleo Brent se mantiene en niveles cercanos a los 111 dólares por barril, posicionándose en un entorno de altos costos energéticos que ha crecido más del 50 % desde finales de febrero. Sumado a esto, advierten reportes recientes sobre ataques a infraestructuras clave en Kuwait y Arabia Saudita, así como amenazas de Irán de restringir el paso por el estratégico Estrecho de Ormuz, principal ruta marítima del comercio petrolero.
En el mercado cambiario mexicano, el peso continúa su depreciación por tercer día consecutivo, cotizando alrededor de 18.09 unidades por dólar. Esta pérdida de valor se relaciona con el fortalecimiento del dólar estadounidense, impulsado por su condición de activo refugio ante la escalada geopolítica, y la decisión del Banco de México de recortar la tasa de interés a 6.75 %, lo que ha reducido el atractivo de la moneda local para inversionistas. Según expertos, el mercado duda cada vez más de que se alcance pronto un alto al fuego en Medio Oriente, manteniendo la incertidumbre y volatilidad sobre los activos financieros.



































































































