
Las bolsas internacionales, incluyendo Wall Street y la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), atraviesan una de sus peores rachas desde 2022, afectadas por la prolongada tensión en Medio Oriente. El conflicto en Irán ha ocasionado un aumento sostenido en los precios del petróleo, lo que genera presiones inflacionarias y afecta negativamente las perspectivas de crecimiento económico global.
En México, el índice S&P/BMV IPC cerró con una leve caída de 0.08%, situándose en 67,005 puntos. Mientras tanto, en Estados Unidos, el Dow Jones retrocedió 0.67%, el Nasdaq 0.54%, y el S&P 500 0.49%. La guerra en Irán ha prolongado esta tendencia negativa, con el Nasdaq 100 en territorio de corrección tras una caída superior al 10% desde su pico máximo.
El mercado cambiario también refleja este entorno de incertidumbre: el peso mexicano se depreció tres jornadas consecutivas, cotizando cerca de 18.09 pesos por dólar, afectado por un dólar fortalecido como activo refugio y por la reciente reducción de la tasa de interés por parte del Banco de México a 6.75%, lo que disminuyó el atractivo del carry trade.
El precio del petróleo persiste en niveles elevados, con el Brent manteniéndose cerca de los 111 dólares por barril y el WTI superando los 96 dólares. La escalada de la tensión geopolítica, incluyendo ataques a infraestructuras clave en la región y advertencias sobre restricciones en el Estrecho de Ormuz, contribuye a la volatilidad del mercado energético y económico mundial. Se mantiene la incertidumbre sobre una posible escalada militar, complicando el panorama económico global.



































































































