
Durante una reunión de ministros de Relaciones Exteriores en los alrededores de París, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y sus homólogos del Grupo de los Siete intercambiaron posiciones críticas acerca de los conflictos armados en Irán y Ucrania. Rubio señaló que Estados Unidos recibe constantes demandas de apoyo en la guerra de Ucrania, pero ha experimentado falta de reciprocidad cuando ha necesitado asistencia. Por su parte, países europeos rechazaron la propuesta del expresidente Donald Trump para que sus fuerzas navales colaboren en la apertura del estrecho de Ormuz, argumentando que solo intervendrían tras el cese de bombardeos.
El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul, calificó la situación como “irritante” y aclaró que Alemania no ha recibido solicitudes concretas ni considera que existan bases legales para operar en el área. Francia, en cambio, afirmó que aunque se está preparando una misión defensiva conjunta con socios dispuestos, ha dejado claro que no busca involucrarse directamente en esta guerra.
Además, el debate incluyó preocupaciones sobre el suministro de inteligencia entre Rusia e Irán y la participación de drones iraníes en la guerra de Ucrania. La diplomática de la Unión Europea, Kaja Kallas, acusó a Rusia de brindar soporte a Irán para atacar a ciudadanos estadounidenses, algo que fue negado por Rusia. En este contexto, Rubio insistió en que, aunque Ucrania no es una guerra propia de Estados Unidos, este país ha sido uno de los principales contribuyentes al conflicto.
El intercambio ocurre en un momento en que Estados Unidos considera desplegar hasta 10,000 soldados adicionales en Medio Oriente, mientras Europa llama a negociar para evitar daños económicos mayores y mantener la estabilidad regional.



































































































