
El Banco de México (Banxico) decidió recortar en 25 puntos base su tasa de interés referencial, una medida que ha ejercido presión a la baja sobre el peso mexicano y afecta la operación conocida como carry trade. Esta decisión, anticipada por aproximadamente la mitad de los economistas consultados, reduce el diferencial de rendimiento entre el peso y otras divisas, principalmente el dólar estadounidense, haciendo menos rentable la estrategia de pedir créditos en monedas con tasas bajas para invertir en pesos con mayores rendimientos. En las horas siguientes al anuncio, el peso registró una caída cercana al 1% para luego moderar pérdidas debido a noticias internacionales relacionadas con una extensión en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. El recorte en las tasas también impactó los swaps a un año, que vieron disminuciones en su rendimiento.
Álvaro Vivanco, estratega en macroeconomía de mercados emergentes en Wells Fargo, destacó que “esta resolución debería ser negativa para el peso y muy positiva para el extremo corto de la curva”, señalando que el movimiento no estaba completamente descontado en el mercado. Además, el comunicado oficial señaló que están evaluando la posibilidad de futuras reducciones en la tasa, aunque sin establecer fechas concretas, y que seguirán atentos a la evolución de factores determinantes de la inflación y las condiciones externas.
El conflicto en Irán se considera un factor clave para la trayectoria futura del peso, ya que un conflicto prolongado podría mantener al alza los precios internacionales del petróleo, incrementando la vulnerabilidad de la moneda mexicana. Brendan McKenna, estratega de mercados emergentes de Wells Fargo en Nueva York, advirtió: “Los recortes hacen que el peso sea una moneda más vulnerable ante un conflicto prolongado en el que los precios del petróleo no bajen en los próximos meses”.
Otros analistas expresaron opiniones diversas sobre esta decisión. Rick Martínez Magaña, estratega de Barclays, señaló que la medida contrasta con las expectativas del mercado, que anticipaba incrementos en las tasas, y alertó sobre riesgos inflacionarios impulsados por la energía. Francisco Campos-Ortiz, economista jefe para Latinoamérica en Deutsche Bank, interpretó que el banco central mantiene flexibilidad para futuros ajustes según convenga. Por su parte, Dan Pan, economista de Standard Chartered Bank, calificó la decisión como una sorpresa en un contexto global de cautela, y Paresh Upadhyaya de Pioneer Investments advirtió sobre el riesgo de subestimar el impacto de los precios del petróleo en la inflación. Finalmente, Andrés Abadía de Pantheon Macroeconomics resaltó la división interna en la votación sobre la política monetaria, sugiriendo que no hay consenso claro para seguir flexibilizando.



































































































