
El Banco de México (Banxico) decidió retomar el ciclo de disminuciones en su tasa de interés de referencia, bajándola 25 puntos base para ubicarla en 6.75%. Esta medida fue sorpresiva, ya que la mayoría de los analistas anticipaban que ante el repunte de la inflación general se mantendría una pausa en la política monetaria.
La Junta de Gobierno basó su determinación en la estabilidad casi sin cambios de la inflación subyacente, que pasó de 4.47% a 4.46% entre la primera quincena de enero y la primera de marzo. Asimismo, consideraron que no hay indicios de efectos inflacionarios secundarios derivados de las medidas fiscales implementadas a inicios de año. No obstante, la inflación general subió de 3.77% a 4.63%, principalmente por incrementos en los precios volátiles de bienes agropecuarios y energéticos.
El banco central ajustó ligeramente al alza sus proyecciones de inflación general y subyacente entre el primer y tercer trimestre del año, debido a una mayor inflación no subyacente y a una desaceleración más lenta en los precios de servicios. Sin embargo, mantiene la expectativa de que la inflación general converja al objetivo de 3% para el segundo trimestre de 2027.
Pese a que dos subgobernadores se opusieron a la reducción, el resto apoyó continuar con el descenso de la tasa, argumentando que el entorno económico actual, con debilidad en la actividad y el tipo de cambio, así como el contexto geopolítico, justifican mantener una postura monetaria menos restrictiva. Además, Banxico señaló que podría haber recortes adicionales conforme evolucionen las condiciones macroeconómicas.
El banco central identificó riesgos al alza para la inflación, como tensiones comerciales, conflictos geopolíticos, presiones de costos, depreciación del peso y eventos climáticos adversos. En contraste, una actividad económica más débil y menores traspasos de costos podrían moderar la inflación. En suma, el balance de riesgos presenta un sesgo al alza, reforzando la incertidumbre sobre el comportamiento futuro de los precios.
La medida contrasta con la expectativa de algunos grupos financieros que consideraban prudente mantener la pausa, dado que la inflación general alcanzó su tasa anual más alta desde octubre de 2024. Analistas destacaron que la inflación ha permanecido por encima del 3% durante un periodo prolongado, evidenciando que aún hay presiones inflacionarias significativas.
Banxico finalizó así la pausa anunciada en febrero, retomando la reducción de tasas en un contexto complicado para la economía nacional y global, con la intención de equilibrar la política monetaria frente a los riesgos existentes.



































































































