
Una encuesta de la consultora Quaest publicada el lunes muestra un empate técnico entre el senador Flávio Bolsonaro y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva de cara a la segunda vuelta electoral prevista para octubre. Ambos obtendrían 41% de los votos si la votación se repitiera el próximo mes, según el sondeo. Una medición de la misma firma hace una semana daba a Lula un punto de ventaja.
El respaldo a Bolsonaro, de 44 años, ha crecido en medio de la agitación política alrededor del Tribunal Supremo Federal (TSF) y la difusión de mensajes privados que vinculan al magistrado Alexandre de Moraes con casos vinculados al colapso del Banco Master. La polémica por esos mensajes intensificó las críticas contra Moraes y ha sido aprovechada por Bolsonaro para movilizar al electorado conservador, en un contexto de acusaciones y tensiones entre magistrados del tribunal.
Quaest entrevistó a 2.004 votantes entre el 3 y el 6 de septiembre; la encuesta tiene un margen de error de más o menos 2 puntos porcentuales. El sondeo llega cuando Lula, de 80 años, enfrenta problemas políticos propios: el Senado aplazó la votación de una ley emblemática sobre reducción de la semana laboral y datos recientes muestran una desaceleración económica que Lula atribuye a las elevadas tasas de interés.
La disputa por el control del tribunal y las acusaciones cruzadas entre magistrados podrían influir en el curso de la campaña antes de la primera vuelta del 4 de octubre y la eventual segunda vuelta tres semanas después. La publicación de Quaest y la narrativa en torno al TSF añaden un factor de incertidumbre al escenario electoral brasileño en las semanas previas a los comicios.



































































































