
Unilever anunció la integración de su división alimentaria con McCormick, fabricante estadounidense de especias, en una operación valorada en aproximadamente 65,000 millones de dólares. Este acuerdo representa la segunda mayor transacción en la historia del sector alimentario y señala un cambio trascendental para Unilever, cuya vinculación con la producción alimentaria se remonta a 1860 con la fabricación de mantequilla.
Como parte del trato, Unilever mantendrá una participación del 9.9% en la empresa combinada, aunque tiene previsto vender esta participación un año tras la conclusión formal del acuerdo. No obstante, ciertas operaciones de Unilever, entre ellas sus actividades en India, quedarán fuera de esta fusión.
La trayectoria de Unilever ha estado marcada por distintas fases que comenzaron en el siglo XIX con familias dedicadas a la mantequilla y la margarina, pasando por la fusión de diversas empresas europeas hasta consolidarse en 1930 como Unilever. A lo largo de décadas, ha ampliado su presencia en alimentos congelados, tés, helados y productos preparados, adquirió marcas como Ben & Jerry’s y Hellmann’s, y ha realizado ventas estratégicas recientes, como la de su negocio global de té.
El acuerdo con McCormick refleja la evolución de Unilever hacia una reconfiguración de su portafolio alimentario bajo la dirección de su CEO Fernando Fernández, quien ha gestionado la escisión y venta de distintas líneas para enfocarse en el crecimiento y consolidación de la nueva compañía alimentaria que nacerá de esta fusión.



































































































