
El presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, indicó que el banco central estadounidense adoptará una postura de observación ante las repercusiones que la guerra con Irán pueda tener en la economía y la inflación. Durante una clase de macroeconomía en la Universidad de Harvard, Powell explicó que la política monetaria actual está bien equipada para aguardar y analizar cómo evoluciona la situación.
Powell señaló que las expectativas de inflación a largo plazo continúan siendo estables pese a las circunstancias actuales. La tensión en Medio Oriente, que ya cumple cinco semanas, ha provocado un aumento en los precios de la gasolina en Estados Unidos hasta cerca de 4 dólares por galón, lo que podría complicar los dos objetivos principales de la Fed: mantener el pleno empleo y la estabilidad de precios.
El presidente del organismo recalcó que la inflación ha estado por encima de la meta del 2% durante aproximadamente cinco años, debido a varias perturbaciones. Estas incluyen una demanda robusta y restricciones en la oferta relacionadas con la reapertura tras la pandemia, además de efectos adicionales derivados de aranceles y ahora un choque energético producto del conflicto.
Además, Powell reconoció que aún es temprano para conocer la magnitud del impacto del conflicto, y por ello es prudente mantener la política monetaria sin cambios. Tras la reunión de política monetaria en la que la Fed dejó inalterada la tasa de interés de referencia entre 3.50 y 3.75%, el mercado ajustó sus expectativas, reduciendo el precio de posibles alzas para este año. Powell concluyó destacando la tensión existente entre los riesgos para el mercado laboral y la inflación, lo que genera un equilibrio difícil para la política monetaria a corto plazo.



































































































