
Ante la creciente concentración de los mercados emergentes en empresas tecnológicas líderes en inteligencia artificial, gestores de inversiones están ampliando sus carteras hacia sectores y geografías menos dependientes de estas compañías. Actualmente, tres fabricantes de chips —Taiwan Semiconductor Manufacturing Co., Samsung Electronics Co. y SK Hynix Inc.— representan más del 30 % del índice MSCI Emerging Markets y arrastran a toda la bolsa con sus fluctuaciones, generando una volatilidad histórica en estos mercados.
Fondos importantes como JPMorgan Asset Management y Grantham Mayo Van Otterloo & Co. buscan refugio en áreas como videojuegos, energía, infraestructura y empresas fuera del sector tecnológico dominante, incluyendo mercados en India, China y otros países asiáticos. Warren Chiang, gestor de GMO, enfatiza que “la clave es buscar oportunidades lo más diversificadas posible” para mitigar riesgos asociados a esta alta concentración.
Esta concentración en gigantes tecnológicos ha provocado que un sector tan amplio como la tecnología lidere con un 45 % del índice, lo que ha aumentado la exposición a la volatilidad y llevó a gestores como William Lam de Invesco a reducir posiciones en Samsung, reorientando inversiones hacia sectores y empresas coreanas fuera del rubro tecnológico.
Por otro lado, SK Hynix realizó una extensa emisión de certificados de depósito en Estados Unidos, reforzando su presencia en los mercados internacionales, y genera interés pese a las preocupaciones de que la inversión en IA podría superar la demanda real. Expertos como Alison Shimada de Allspring Global Investments y Mark Davids de JPMorgan AM destacan la importancia de equilibrar la cartera con empresas tecnológicas chinas que han desarrollado un ecosistema más autónomo y cuentan con sólidos modelos de negocio, ofreciendo diversificación dentro del sector y región. Asimismo, BlackRock incorpora sectores como energía e infraestructura para suavizar la exposición a la volatilidad de la IA.
Esta estrategia responde a la necesidad de proteger el capital en un contexto global de alta competencia, rápida evolución tecnológica y dinámicas sectoriales desafiantes, con el objetivo de alcanzar un crecimiento más estable en mercados emergentes.



































































































