
Una reciente encuesta realizada por KPMG revela que un significativo número de grandes empresas en Estados Unidos están trasladando a los consumidores la mayoría de los costos derivados de los aranceles impuestos durante la administración de Donald Trump. El estudio, que incluyó a 300 altos ejecutivos de compañías con ingresos superiores a mil millones de dólares, indica que el 34% de estas empresas ya repercute la mayoría de estos gastos en sus precios, una cifra que ha crecido notablemente desde que en mayo de 2025 sólo el 13% lo hacía.
Además, más de la mitad de los líderes empresariales consultados (55%) anticipan que sus compañías elevarán los precios al menos en un 15% en los próximos seis meses. Este incremento se ha dado incluso a pesar de que la Corte Suprema de Estados Unidos declaró ilegales algunos de los aranceles y ordenó su anulación en febrero, aunque el presidente Trump ha manifestado que buscará implementar nuevas medidas bajo diferentes leyes.
El impacto de los aranceles se refleja también en las ventas, con un 82% de empresas reportando una reducción en comercio internacional y un 61% en ventas domésticas. Algunos empresarios han aumentado los precios en productos que no están sujetos a estas tarifas, y en ciertos casos, los incrementos superan el costo directo de los aranceles.
Brian Higgins, director del sector de manufactura industrial de KPMG en Estados Unidos, afirmó: «La carga de los aranceles ahora recae directamente sobre el consumidor. Si bien las empresas absorbieron el impacto inicial en sus márgenes, la gran mayoría está ahora reestructurando sus modelos de precios para un entorno comercial donde la presión sobre los costos es la nueva constante». La incertidumbre persiste sobre cómo evolucionarán estas políticas y cómo afectarán los planes empresariales y las estrategias de inversión.



































































































