
El peso mexicano inició la sesión de este jueves con una depreciación del 0.36% respecto al dólar, cotizando en 17.4502 unidades por cada divisa estadounidense. Este retroceso sucede después de dos días en que la moneda nacional mostró una tendencia favorable.
El factor principal que afectó al peso fue el aumento de las tensiones en Medio Oriente, luego de que Irán intensificara sus advertencias de bloquear una importante ruta petrolera. Específicamente, el gobierno iraní solicitó a los hutíes de Yemen que se prepararan para cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta con el Mar Rojo y por donde se transporta un volumen significativo del petróleo mundial — aproximadamente 7.4 millones de barriles diarios, lo que representa un 7% de la producción global.
Estas nuevas amenazas se enmarcan en un contexto de confrontación con Estados Unidos, ya que Irán advirtió que el cierre sería una respuesta en caso de agresiones a su infraestructura eléctrica. Como consecuencia, los precios internacionales del petróleo aumentaron más de un 1%, superando los 80 dólares por barril, elevando la presión inflacionaria a nivel mundial y afectando la confianza de los inversionistas.
Adicionalmente, especialistas como Felipe Mendoza, analista de EBC Financial Group, mencionan que otro elemento que pesa sobre el peso mexicano es el reciente informe del Fondo Monetario Internacional, que advierte sobre un posible desaceleramiento económico en México. La ausencia de datos económicos relevantes este jueves deja a la moneda local más vulnerable frente a la volatilidad generada por factores externos como este conflicto geopolítico.



































































































