
Nike vuelve a enfrentar escepticismo entre inversores tras anunciar nuevos recortes de plantilla y una revisión a la baja de su previsión para el ejercicio fiscal que concluye en mayo de 2028. La compañía identificó como áreas críticas el desempeño de la ropa deportiva, su margen de crecimiento en China y la franquicia Jordan, que en conjunto representan más de la mitad de sus ventas.
Desde el regreso de Elliott Hill en octubre de 2024, la intención de la dirección ha sido reconstruir relaciones con mayoristas, reenfocar productos hacia el deporte y simplificar operaciones. Sin embargo, dos años después el valor de mercado y los beneficios de Nike se han reducido a menos de la mitad y los ingresos continúan cayendo tanto en canales mayoristas como directos. La empresa advirtió que los ahorros derivados de la reestructuración se materializarán mayormente en los ejercicios fiscales 2029 y 2030.
Analistas consultados señalan que las medidas de reducción de costes pueden ganar tiempo y proteger márgenes, pero no resuelven los problemas de marca e innovación. Piral Dadhania, de RBC Capital Markets, advirtió que la situación empeorará antes de mejorar. Nike también reconoció que estabilizar el mercado chino tomará varias temporadas y que la saturación y los descuentos en lanzamientos retro de Jordan han afectado la percepción premium de la marca.
De cara al Día del Inversor, programado para el 16 y 17 de noviembre, la compañía tendrá la oportunidad de presentar una hoja de ruta más clara para restablecer crecimiento y rentabilidad. Mientras tanto, las acciones muestran una fuerte presión a la baja, ubicándose cerca de niveles mínimos de la última década, lo que pone a prueba la confianza en la capacidad de Nike para acelerar la recuperación.



































































































