
Alphabet inició este jueves una prueba en órbita con unidades de procesamiento tensorial (TPU) enviadas a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, en el marco de su Proyecto Suncatcher. El lanzamiento despegó desde la Base de la Fuerza Aérea de Vandenberg y formó parte de la misión Transporter-18, que también llevó satélites de Planet Labs y un prototipo de energía solar que alimenta las TPU.
El Proyecto Suncatcher busca evaluar si la órbita terrestre baja puede alojar infraestructura de cómputo para aprendizaje automático alimentada por energía solar. Alphabet señala que en LEO los satélites pueden acceder a luz solar casi constante y generar hasta ocho veces más energía que en la Tierra, lo que permitiría ejecutar cargas de trabajo de IA de forma continua. La compañía ya había probado las TPU en tierra en una instalación de la Universidad de California en Davis.
Alphabet posee una participación en SpaceX valorada en más de 82,000 millones de dólares. La misión representa la primera prueba orbital del Proyecto Suncatcher, anunciado por la empresa en noviembre de 2025, y busca eventualmente vincular constelaciones para gestionar cargas de trabajo mayores en el espacio.
Paralelamente, SpaceX ha presentado planes para desarrollar centros de datos orbitales con enjambres de satélites equipados con GPU y paneles solares que la empresa proyecta producir junto con Tesla. Ejecutivos de SpaceX han señalado su intención de desplegar capacidades de supercómputo en el espacio en los próximos años, como parte de una tendencia hacia el entrenamiento y operación de IA en órbita.



































































































