
El gobierno de Brasil anunció la suspensión temporal de las actividades de las casas de apuestas durante un acto en São Paulo. La medida ordena que las plataformas devuelvan los fondos a las cuentas de los apostadores antes de las 23:59 del 5 de octubre y establece que, a partir de las 00:00 del 6 de octubre, los sitios web y las apps quedarán fuera de servicio y sus operaciones estarán prohibidas.
Clubes como Flamengo y Fluminense reaccionaron de inmediato. Luiz Eduardo Baptista, presidente del Flamengo, dijo en una entrevista que el cese de las apuestas generará una pérdida de 400 millones de reales (aproximadamente 76.5 millones de dólares) para el club y advirtió que la institución “no podrá cumplir con sus compromisos” en 2027. En un comunicado, Flamengo señaló que la decisión impacta al fútbol profesional, las categorías inferiores, el fútbol femenino y otras disciplinas olímpicas.
Por su parte, Fluminense reconoció las preocupaciones sobre deudas y adicción vinculadas a las apuestas, pero pidió que cualquier cambio respete la seguridad jurídica y la previsibilidad, y solicitó un período de transición guiado por datos. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva también anunció que enviará al Congreso un proyecto de ley que tipifica como delito las acciones de las casas de apuestas y sus directivos.
La medida provisional entra en vigor de inmediato, pero para mantenerse vigente deberá ser aprobada por el Congreso Nacional en un plazo de 120 días. El proyecto de ley remitido al Parlamento deberá ser analizado y votado por los legisladores antes de su eventual implementación.



































































































