
El Banco Central de Chile decidió mantener sin cambios la tasa de interés de referencia en 4,5% en su última reunión, en una votación unánime liderada por la presidenta Rosanna Costa. Esta es la sexta sesión consecutiva con la tasa en ese nivel, que sigue vigente desde el recorte de 25 puntos básicos realizado en diciembre pasado. Dieciocho analistas consultados por Bloomberg esperaban la decisión.
La autoridad citó la intensificación de los riesgos asociados al conflicto en Medio Oriente y la posibilidad de una debilidad persistente de la economía local. El organismo subrayó que las perspectivas macroeconómicas muestran un grado de incertidumbre superior a lo habitual. En agosto la inflación anual se ubicó en 4,1% y la variación mensual fue de 0,6%, impulsada por alzas en alimentos y transporte, niveles que se sitúan por encima de la meta del 3%.
El Banco Central enfrenta un entorno con crecimiento débil: la actividad económica cayó 1,7% en julio, la mayor caída mensual desde 2022, afectada por la minería, el comercio y los servicios. Algunos analistas han recortado el pronóstico de crecimiento para 2026 a menos del 1% tras una serie de datos por debajo de lo esperado. Además, un endurecimiento adicional de la Reserva Federal en EE. UU. constituye un riesgo para la inflación local, al reforzar el dólar y encarecer las importaciones.
El presidente José Antonio Kast afirmó en una entrevista que la economía comenzaría a repuntar a fines de este año y destacó medidas del gobierno, como reducciones de impuestos a empresas incluidas en un proyecto de ley ómnibus para incentivar la inversión. Sin embargo, el banco central advirtió que no puede descartarse que la debilidad actual sea más persistente y mantendrá el seguimiento de los riesgos para ajustar su política si fuera necesario.



































































































