
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comunicó recientemente que su país planea retirarse de Irán dentro de dos o tres semanas, renunciando a su papel directo en la seguridad del estrecho de Ormuz. Este paso implica que los países con dependencias estratégicas en esta ruta marítima, vital para el transporte mundial de petróleo, tendrán que asumir la responsabilidad de su protección.
Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, Trump indicó: “Lo que pasa en el estrecho no será asunto nuestro (…) podrán abastecerse y arreglárselas por su cuenta”, enfatizando que naciones como China y Francia deberían tomar un rol activo en la región. Estas declaraciones se dieron tras señalar que ha cumplido con los objetivos militares en Oriente Medio y consideró apropiada la retirada próximamente.
El Estrecho de Ormuz ha sido escenario de ataques recientes a petroleros, entre ellos un incidente que afectó a un buque kuwaití en Dubái con un proyectil proveniente de Irán, lo que tensó aún más la situación regional. Irán ha restringido el paso en esta vía para ejercer presión económica internacional, permitiendo solo el tránsito limitado de algunos barcos cisterna.
Además, Trump mencionó ataques con misiles contra una base militar significativa en Teherán, subrayando que el daño asestado al Estado Islámico será de larga duración. Cuando se le preguntó sobre posibles negociaciones con Irán antes de la retirada, el mandatario comentó que podría alcanzarse un acuerdo, aunque ya “no importa” debido al debilitamiento militar del país persa.



































































































