
Irán rechazó la propuesta de 15 puntos presentada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destinada a poner fin a la actual guerra, calificándola como “excesiva”. En respuesta, Teherán ha formulado sus propias exigencias para un acuerdo que permita el fin del conflicto. Una fuente oficial informó que Washington transmitió la iniciativa a través de canales diplomáticos, pero que el gobierno iraní la considera desconectada de la realidad del fracaso estadounidense en el terreno de batalla. Además, califican de “engañosa” la oferta de negociaciones, destacando los ataques realizados por Estados Unidos e Israel durante periodos previos al diálogo, tanto en junio del año anterior como a finales de febrero.
El plan incluye aspectos relacionados con el programa nuclear iraní, el desarrollo de misiles balísticos y la seguridad en rutas energéticas estratégicas como el estrecho de Ormuz, cuya inestabilidad ha repercutido en el comercio marítimo y los mercados globales de petróleo y gas.
Irán ha demandado el cese total de las agresiones y asesinatos por parte de Estados Unidos e Israel en su territorio y en sus aliados, la implementación de mecanismos que prevengan futuros conflictos armados y la reparación de los daños ocasionados. También exige el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz como un derecho legítimo y natural.
Por su parte, Trump anunció el aplazamiento por cinco días de los ataques contra infraestructuras eléctricas iraníes, condicionando esta pausa al desbloqueo del paso por el estrecho. Aunque aseguró mantener conversaciones “productivas” con Teherán, la República Islámica ha negado formalmente la existencia de negociaciones activas. Los informes sobre víctimas del conflicto varían; el gobierno iraní ha proporcionado cifras oficiales hasta el 5 de marzo, con 1,230 muertos, mientras que la ONG opositora HRANA estima más de 3,200 fallecimientos.



































































































