
La escalada del conflicto bélico en Irán ha afectado significativamente las cadenas logísticas mundiales, provocando un aumento sustancial en los precios de los insumos industriales y generando retrasos en las entregas a escala global. Esta situación ha impactado de manera directa la inflación, dificultado la recuperación del sector manufacturero y distorsionado los indicadores económicos tradicionales.
El incremento en el costo del petróleo y la energía ha llevado a numerosos fabricantes a elevar los precios de venta. El índice de gestores de compras (PMI) —un barómetro clave para medir la actividad económica— registró un alza artificial debido a estos problemas en la oferta, alargando los tiempos de entrega, comentó Chris Williamson, economista jefe de S&P Global.
En Europa, el PMI manufacturero de la eurozona aumentó de 50.8 en febrero a 51.6 en marzo, superando expectativas, aunque las cifras esconden disparidades importantes entre países. Por ejemplo, Alemania e Italia reportaron niveles máximos en años, mientras España mostró contracción y Francia estancamiento en el sector manufacturero. En Reino Unido, la incertidumbre y los costos elevados se reflejaron en las mayores demoras en entregas desde mitad del año pasado, debido a que las rutas marítimas evitan el estratégico estrecho de Ormuz.
En Asia, la guerra ha generado presiones considerables, pues la región depende en cerca de un 80% del petróleo que se transporta por ese paso. Países como Filipinas, Vietnam, Indonesia y Taiwán han visto una desaceleración en la actividad manufacturera causada por la subida de costos y la incertidumbre. Por su parte, el sector fabril de China mantuvo su expansión por cuarto mes consecutivo, aunque con menor ritmo, mientras que Japón experimentó un deterioro con su PMI descendiendo a 51.6 y un aumento en el costo de insumos al nivel más alto en 19 meses. Corea del Sur sobresale con expansión impulsada por demanda en semiconductores y novedades tecnológicas.
Estos impactos subrayan los retos que enfrentan los responsables políticos para sostener la estabilidad económica frente a un panorama global marcado por la guerra y la volatilidad de los precios energéticos.



































































































