
La gira mundial del grupo surcoreano BTS no solo logra reunir multitudes, sino que también se traduce en un importante impacto económico en las ciudades que visita, generando un gasto estimado en 5,320 millones de dólares por parte de sus seguidores, conocidos como ARMY. Este fenómeno, denominado “BTSnomics” por analistas, contempla tanto los ingresos por venta de entradas como el consumo en servicios turísticos y productos relacionados.
Un ejemplo es María Herrera, originaria de Vancouver, quien junto con sus hijas viajó a Seúl para vivir la experiencia BTS incluso sin boletos para el concierto, gastando cerca de 3,644 dólares estadounidenses durante una semana entre tratamientos estéticos y turismo local. Este patrón se repite a nivel global, con fans que llegan a las ciudades sede para disfrutar del ambiente previo y consumir una amplia variedad de bienes.
En Seúl, la presencia del grupo ha impulsado un crecimiento notable en la actividad comercial, con ventas de mercancía que aumentaron más del 400% en tiendas libres de impuestos y un alza significativa en las tarifas hoteleras, reflejo del aumento en el turismo. La gira, que arrancará formalmente en Goyang el 9 de abril, incluye paradas en diversas metrópolis como Las Vegas, Londres y Tokio, donde se espera se repita este impulso económico.
El auge económico asociado a BTS se suma a tendencias similares observadas en giras de grandes artistas internacionales, demostrando que, más allá de los espectáculos en sí, el movimiento de sus seguidores puede representar un significativo motor de desarrollo económico local y regional, especialmente en la industria del turismo y el comercio vinculado.



































































































