
La estabilidad reciente en las divisas de mercados emergentes ha reactivado las operaciones de carry trade, con América Latina como protagonista gracias a sus atractivas tasas de interés y menor exposición a la crisis energética global. La volatilidad en estas monedas alcanzó su nivel mínimo desde inicios de año, lo que ha impulsado especialmente al peso colombiano y al real brasileño, las divisas preferidas por los inversionistas para obtener mayores retornos.
Este auge de los carry trades se explica por las tasas de interés superiores que ofrecen países latinoamericanos en comparación con otras regiones en desarrollo, permitiendo a los inversores aprovechar préstamos en monedas con baja tasa y comprar aquellas con primas más altas. Además, la condición de exportadores de petróleo de varias naciones de la región las protege en mayor medida contra el impacto del reciente incremento en los precios del crudo, derivado de las tensiones bélicas en Oriente Medio.
Chris Turner, director global de mercados de ING Bank, señaló que las monedas latinoamericanas destacan por su desempeño sólido y baja volatilidad, atrayendo capitales en un contexto internacional marcado por fluctuaciones cambiarias elevadas. El indicador ‘carry-to-risk’ ubica actualmente al real brasileño en la posición más favorable entre 27 monedas emergentes, seguido de cerca por el peso colombiano y el peso mexicano.
Sin embargo, expertos advierten que los riesgos no desaparecen, incluyendo factores políticos en Brasil y Colombia, así como amenazas climáticas como El Niño, que podría afectar a las monedas andinas. Pese a ello, la mejora en la balanza comercial derivada del aumento de exportaciones petroleras y mineras, junto con políticas monetarias previamente ajustadas, fortalecen la posición de las monedas de América Latina para seguir ofreciendo rendimientos atractivos en el mercado global.



































































































