
El Departamento de Transporte de Estados Unidos levantó las sanciones que impedían vuelos desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), lo que abre la posibilidad de que Aeroméxico, Volaris y Viva expandan sus operaciones hacia destinos en Estados Unidos. La decisión elimina una barrera regulatoria que limitaba la conectividad aérea entre ambos países.
La medida permite a las aerolíneas mexicanas solicitar y operar nuevas rutas desde el AICM y el AIFA hacia aeropuertos estadounidenses. Para las compañías este escenario representa una oportunidad de crecimiento, pero no garantiza por sí solo demanda ni rentabilidad en las nuevas rutas. En la práctica, cada aerolínea deberá evaluar factores como la ocupación esperada, el ingreso por pasajero y la disponibilidad de flota antes de anunciar expansiones.
Arturo Coste, Managing Director de Expandia Advisory Group, advirtió que recuperar la posibilidad de volar no basta: la conectividad debe traducirse en resultados financieros. Coste subraya que las compañías tienen el reto de elegir estrategias de crecimiento con disciplina, priorizando rutas que ofrezcan retorno sobre el capital y que resistan escenarios adversos. Para su éxito, también considera esencial que el gobierno brinde certidumbre regulatoria e infraestructura eficiente que no condicione las inversiones a conflictos bilaterales.
El levantamiento del veto crea un marco operativo más amplio para Aeroméxico, Volaris y Viva, pero la expansión efectiva dependerá de decisiones comerciales y de la capacidad de las aerolíneas y autoridades para transformar la autorización en rutas rentables.



































































































