
En menos de cinco décadas el mercado negro de tecnología en la Ciudad de México dejó de ser un esquema de fayuca local para convertirse en un negocio millonario, según una investigación. El fenómeno, que tiene raíces en la disminución de operativos aduanales, impulsó la entrada masiva de celulares, pantallas y consolas a plazas del Centro Histórico y a más de 148 mercados en todo el país.
El informe identifica la participación de mafias asiáticas y el uso de plataformas digitales como canales clave para la distribución de estos productos. El flujo sostenido de mercancía ilegal habría generado una cadena comercial compleja, con implicaciones en los precios, la competencia para comercios formales y riesgos para los consumidores.
Además de afectar el comercio minorista, la expansión del mercado negro se asoció con un incremento de hechos de violencia y con riesgos directos para la seguridad de los usuarios, detalla la investigación. La concentración de ventas en plazas públicas y mercados tradicionales facilitó puntos de contacto donde se registran incidentes y fraudes relacionados con equipos electrónicos.
El estudio plantea que la combinación entre menor control en aduanas, la logística digital y la organización criminal transformó un fenómeno local en una red de alcance nacional. El reportaje completo amplía casos, rutas de entrada y el impacto en mercados específicos.



































































































