
Ejecutivos del sector energético advirtieron en un foro celebrado en Londres que las reservas de crudo disponibles para el mercado mundial están cerca del agotamiento, una situación que hace al mercado más vulnerable y presiona al alza los precios.
Amin Nasser, director ejecutivo de Saudi Aramco, señaló que quedan menos de 6,000 millones de barriles en inventarios comerciales, aunque explicó que la mayor parte de ese volumen no está realmente disponible para su uso inmediato. Desde el inicio de la crisis en Medio Oriente este año, se liberaron más de 1,000 millones de barriles, principalmente de inventarios comerciales terrestres, agregó Nasser. La Agencia Internacional de la Energía decidió además liberar 100 millones de barriles de crudo y diésel para mitigar la escalada de precios del diésel.
Mike Wirth, director ejecutivo de Chevron, afirmó que la pérdida de colchones de seguridad elevó el precio mínimo del crudo y que la inestabilidad del mercado podría prolongarse más allá del próximo año, ya que reponer inventarios y mantener la producción para cubrir la demanda llevará tiempo. La demanda mundial se sitúa en torno a 102 millones de barriles diarios, según los datos citados durante el foro. Russell Hardy, director ejecutivo de Vitol, advirtió que el mundo depende de las exportaciones marítimas desde Medio Oriente para equilibrar el mercado en invierno, porque en Occidente ya no quedan inventarios utilizables.
Los ejecutivos también destacaron limitaciones operativas y políticas que impiden que todo el crudo almacenado esté disponible de inmediato: residuos en tanques, volúmenes en oleoductos y requisitos regulatorios de reservas mínimas. Kuwait Petroleum Corporation busca ampliar capacidad de almacenamiento, según su director Shaikh Nawaf Al-Sabah. Además, las existencias de gas natural se encuentran también bajas, una condición que podría dejar a los mercados vulnerables ante un invierno riguroso, advirtió Tengku Muhammad Taufik de Petronas.
En conjunto, los comentarios de los líderes del sector describen un mercado con márgenes de seguridad reducidos y una capacidad limitada para absorber nuevas perturbaciones de suministro, lo que aumenta el riesgo de repuntes bruscos en los precios del petróleo y el gas en los próximos meses.



































































































