
María Corina Machado regresó a Caracas en una visita sorpresa que plantea una prueba clave para la apertura política impulsada por la presidenta en funciones Delcy Rodríguez. Machado confirmó su retorno en X con las palabras “Estoy aquí, con ustedes” y no precisó cómo ingresó ni su ubicación actual.
La llegada de Machado pone en tensión la estrategia de Estados Unidos hacia Venezuela. Machado agradeció el apoyo del presidente Donald Trump y del secretario de Estado Marco Rubio; Trump dijo a periodistas que desconocía su regreso. Una encuesta de AtlasIntel citada en el informe nacional le otorga a Machado una valoración positiva del 61 % y la sitúa por delante en intención de voto en un escenario hipotético, con 52 % frente a 19 % para Rodríguez.
El Gobierno de Rodríguez ya ha permitido el retorno de políticos, activistas y periodistas exiliados, y autorizar a Machado a organizarse libremente representaría la ampliación más significativa de esa apertura. Detener o restringir sus actividades, en cambio, podría tensar las relaciones con Washington. En paralelo, la Administración estadounidense ha priorizado la estabilidad económica y la reconstrucción petrolera, materializada en un acuerdo que otorga a Estados Unidos acceso a hasta 65 000 millones de barriles de las reservas venezolanas.
Las conversaciones políticas entre el Gobierno y una facción opositora avanzaron esta semana con acuerdos para revisar leyes sobre inhabilitaciones políticas, partidos y manifestaciones; la negociadora Dinorah Figuera se reunió con Rodríguez en Miraflores. Machado, que permaneció al margen de ese proceso, había dejado el país tras las elecciones de 2024 y regresó después de recibir un reconocimiento internacional.
El regreso ocurre a menos de dos semanas de las elecciones de medio término en Estados Unidos, un factor que puede influir en la política exterior de Washington hacia Venezuela. En días recientes se registraron protestas en varias ciudades venezolanas pidiendo una fecha para elecciones presidenciales, con detenciones breves de manifestantes y bloqueos de vías que han probado los límites de la apertura gubernamental.



































































































