
La depreciación del peso mexicano puede favorecer a varias empresas que reciben una porción relevante de sus ingresos en divisas extranjeras. Compañías como Bimbo, GCC, Cemex y Grupo México se verían beneficiadas porque al convertir dólares u otras monedas a pesos obtendrían mayores ingresos en moneda local.
Un caso destacable es GCC: la compañía reportó que 74% de sus ventas en 2025 se realizaron en Estados Unidos, por lo que la caída del peso incrementa el valor en pesos de esos ingresos. De forma similar, exportadores y empresas con operaciones internacionales que facturan en dólares registran mejoras en sus resultados reportados en moneda local cuando el peso se deprecia.
Sin embargo, el encarecimiento del dólar también tiene un aspecto negativo para estas mismas empresas: eleva el costo en pesos de sus pasivos denominados en moneda extranjera. Esto significa que la ventaja por mayores ingresos en divisas puede verse contrabalanceada por un aumento en el servicio de deuda en dólares o por costos vinculados a importaciones facturadas en otras monedas.
En resumen, la depreciación del peso ofrece un efecto mixto para firmas con exposición internacional: mejora el valor en pesos de ventas en dólares, pero puede aumentar el costo de deudas y obligaciones en moneda extranjera. La magnitud neta del impacto depende del balance entre ingresos y pasivos en divisas de cada empresa.



































































































