
El Gobierno de Rodrigo Paz analiza una nueva emisión de deuda internacional, pero condiciona la operación a una mejora en las condiciones de financiamiento, dijo el ministro de Hacienda, Christian Andrés Morales. La administración busca reducir el costo de la deuda tras regresar a los mercados en mayo.
Morales explicó que el Ministerio de Hacienda está evaluando los mercados crediticios mundiales y actualizando la información necesaria para salir si se presenta una oportunidad. No precisó montos ni las tasas que consideraría aceptables, pero señaló que la emisión previa tuvo un rendimiento de 9,75% y que los costos actuales siguen siendo elevados para repetir una colocación en las mismas condiciones.
El Gobierno mantiene la colaboración con Deutsche Bank y Santander, las entidades que gestionaron la emisión anterior, y además estudia una operación de gestión de deuda que podría afectar a unos US$900 millones en bonos en poder de la Gestora Pública, el organismo estatal encargado de los fondos de pensiones. Esos títulos forman parte de alrededor de US$1.500 millones en bonos con vencimiento en 2028 y 2030, y se evalúa una operación similar para el resto.
Bolivia ha intentado reforzar sus finanzas tras la escasez de dólares de los últimos años. El país cuenta con un programa de financiamiento con el FMI de tres años por US$1.900 millones, con un desembolso inicial de US$214 millones, que podría facilitar acceso a recursos adicionales de otras instituciones. En paralelo, el Gobierno ha aplicado medidas de ajuste fiscal, incluyendo la eliminación del subsidio al gasóleo, y proyecta gastar entre US$600 y US$800 millones en importaciones de combustible en el último trimestre.
La decisión de emitir dependerá de la evolución de las tasas internacionales y de que el Ejecutivo identifique condiciones que reduzcan el costo de financiamiento sobre la deuda pública.



































































































