
En septiembre los precios de los vuelos nacionales en México mostraron una amplia dispersión: el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) registró la tarifa más baja para un vuelo sencillo, con 1,062 pesos, mientras que Monterrey reportó la tarifa más alta, con 5,027 pesos, según datos del INPC. El registro confirma un encarecimiento general en los pasajes aéreos durante el periodo analizado.
El aumento en los costos de transporte aéreo coincide con un fuerte alza en el precio de la turbosina: su costo se incrementó entre 70% y 80% durante el primer semestre del año respecto al mismo periodo de 2025. Ese salto en el combustible es uno de los factores que afectan la formación de tarifas y presiona los precios al alza para rutas domésticas.
La diferencia entre la tarifa mínima detectada en el AICM y la máxima en Monterrey refleja variaciones por origen, demanda y estructura de costos en cada aeropuerto. El INPC incorpora estos precios en su canasta para medir la evolución del componente transporte aéreo dentro del índice de precios.
Para los pasajeros, la tendencia implica que contratar vuelos en fechas o rutas específicas puede resultar significativamente más caro, mientras que las aerolíneas enfrentan mayores costos operativos derivados del encarecimiento de la turbosina.



































































































