
México carece de reservas de gas natural suficientes para abastecer el consumo nacional por tres días, un déficit que expone al país a riesgos significativos en el suministro eléctrico. La falta de infraestructura de almacenamiento convierte al mercado en altamente dependiente de las importaciones de combustible.
El gas natural es el principal insumo para la generación de electricidad en México; por ello, interrupciones en el suministro pueden derivar en cortes de energía, como ya ha ocurrido en episodios previos. La ausencia de capacidad de reserva limita la capacidad de respuesta ante fallas en las líneas de suministro o en el flujo de importaciones.
El problema técnico central es la escasez de instalaciones para almacenar volúmenes estratégicos de gas. Sin reservas que cubran varios días de demanda, el sistema eléctrico y la industria quedan vulnerables a variaciones en el flujo de importaciones o a incidentes logísticos que afecten el transporte y la entrega del combustible.
A corto y mediano plazo, la carencia de almacenamiento implica que las decisiones sobre nuevas infraestructuras, contratos de importación y coordinación entre operadores serán determinantes para reducir la exposición a apagones y mejorar la seguridad del suministro energético en el país.



































































































