
El Real Madrid remontó a la Roma en la UEFA Champions League y el partido dejó conclusiones clave de cara al Clásico contra el Barcelona. Tras encajar tres goles en la primera hora, el equipo dirigido por José Mourinho dio vuelta al marcador en los minutos finales gracias a las entradas de Arda Güler, Endrick y Carlos Espí, que aportaron desequilibrio y goles.
El duelo puso de manifiesto problemas estructurales: la dupla Vinícius Júnior–Kylian Mbappé sigue sin generar una sociedad fiable en el ataque, con solapamientos en las mismas zonas y falta de conexión; Vinícius fue sustituido tras un desempeño insuficiente. Federico Valverde, que arrancó en el doble pivote con Aurélien Tchouaméni, mejoró notablemente cuando fue desplazado a la banda derecha, donde aprovecha su capacidad física y proyección.
El rendimiento de Yan Diomande en los minutos que ha disputado plantea una alternativa para el costado izquierdo, mientras que Arda Güler volvió a demostrar que su entrada cambia el ritmo: el mediapunta firmó asistencias determinantes en saques de esquina y se postuló como titular en la creación ofensiva. Endrick y Carlos Espí reforzaron la idea de dar más minutos a los atacantes jóvenes: ambos tuvieron aportes decisivos al entrar desde el banquillo.
En síntesis, el partido confirmó la dependencia de cambios efectivos desde el banquillo y la necesidad de ajustes tácticos: contemplar a Valverde en banda, dar protagonismo a Arda como lanzador y evaluar la continuidad de la pareja Vinícius–Mbappé son decisiones que Mourinho afronta antes del Clásico. Los rendimientos individuales observados en Roma dibujan tanto opciones como interrogantes para el once titular en los próximos compromisos.



































































































