
Wall Street cerró al alza y el S&P 500 superó por primera vez los 7,800 puntos, marcando un nuevo récord impulsado por el repunte de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial y el alivio temporal por la caída del petróleo. El índice avanzó cerca de 0,58% en la jornada, mientras el Nasdaq también alcanzó máximos históricos.
El avance del mercado estuvo liderado por Nvidia, que volvió a acercarse a una valoración cercana a los US$6 billones y acumula un alza cercana a 30% en lo que va del año, lo que añadió alrededor de US$1,3 billones a su capitalización. La fortaleza del sector tecnológico y las expectativas de sólidos resultados corporativos —los analistas proyectan un crecimiento relevante en las ganancias del tercer trimestre— sostuvieron el optimismo entre inversores.
Los rendimientos de los bonos estadounidenses retrocedieron desde niveles que no se veían desde 2002, lo que ayudó a los activos de riesgo. En el mercado energético, el Brent llegó a caer más de 3% pero cerró con un avance de 0,3% en US$100,58 por barril; el WTI terminó prácticamente estable en US$89,44. Aun así, los riesgos de suministro por los ataques en el estrecho de Ormuz y las limitadas reservas estratégicas mantienen cierta presión sobre la cotización del crudo.
El cierre récord deja a Wall Street ante un panorama mixto: expectativas elevadas de beneficios y renovado entusiasmo por la IA por un lado, y por otro tasas de interés altas, concentración del avance en pocas tecnológicas y vulnerabilidades en el mercado energético. La próxima temporada de resultados será la prueba clave para determinar si las ganancias corporativas justifican los nuevos máximos.



































































































