
El peso mexicano se debilitó el jueves por tercera jornada consecutiva y cotizaba en 17.5930 unidades por dólar, con una pérdida de 0.45%, en un entorno donde el dólar se mantenía cerca de máximos de dos meses ante expectativas de mayor endurecimiento de la Reserva Federal. La depreciación ocurrió en la jornada en la que se conocieron datos locales de inflación.
El índice general de precios al consumidor avanzó a 3.42% interanual en la primera quincena de septiembre, desde 3.26% en la segunda mitad de agosto. En paralelo, la inflación subyacente descendió por tercera quincena consecutiva, a 3.79%, su nivel más bajo desde principios de 2025. Los resultados alimentaron la visión de que el Banco de México podría mantener sin cambios la tasa clave en su decisión prevista para más tarde ese día.
Además de los datos domésticos, los mercados seguían atentos a factores internacionales: la expectativa de que la Reserva Federal continúe con una política monetaria más estricta y la atención sobre un encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y China, donde se busca estabilizar las relaciones entre ambas potencias. Esos elementos contribuyeron a la demanda por activos en dólares y a la presión sobre monedas emergentes, incluido el peso.
El movimiento del tipo de cambio refleja así la interacción entre datos de precios en México y las condiciones financieras globales. Mantener la evolución de la inflación subyacente y el rumbo de las tasas en Estados Unidos serán claves para determinar la trayectoria del peso en las próximas sesiones.



































































































