
El peso mexicano registró una de sus peores jornadas recientes y cerró el miércoles con una pérdida de 1.27%, tras tocar un máximo intradía cerca de 17.60 pesos por dólar. El movimiento coincidió con un fortalecimiento generalizado del dólar motivado por comentarios restrictivos de funcionarios de la Reserva Federal, datos de actividad económica en Estados Unidos y presión en los rendimientos del Tesoro estadounidense.
En la sesión, el par USD/MXN se movió entre 17.2964 y 17.6056 unidades y perforó el promedio móvil de 200 días, ubicado en 17.42, un nivel técnico relevante para las señales de corto plazo. El índice dólar (DXY) avanzó alrededor de 0.5%, alcanzando máximos no vistos desde julio, mientras que los PMI preliminares de septiembre en EE. UU. superaron las expectativas: manufacturero en 57.0 y servicios en 58.7, según el calendario económico.
Analistas señalaron que el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos es el centro de la presión sobre el peso. El mercado de futuros descuenta ahora cuatro alzas de la Fed en el horizonte próximo, lo que reduciría el diferencial actual de 250 puntos base y erosionaría el atractivo del peso como divisa de rendimiento. Grupo Financiero Monex proyectó un rango nocturno para USD/MXN entre 17.42 y 17.58, y Banorte destacó que el peso estuvo entre las divisas emergentes más golpeadas, con una caída intradía cercana a 1.3%.
La atención ahora se dirige a la decisión de política monetaria de Banco de México y a la publicación de la inflación de la primera quincena de septiembre; el consenso sitúa la variación general en 0.26% y la subyacente en 0.20%. Si Banxico mantiene la tasa sin endurecer su comunicado y los datos locales no sorprenden al alza, el peso podría quedar expuesto a nuevas presiones si la Fed continúa elevando sus tasas.



































































































