
México retrocedió siete posiciones en el Índice Global de Innovación publicado por la OMPI, un indicador que mide la capacidad de los países para transformar inversión en tecnología, patentes y desarrollo humano. El descenso marca un retroceso en la posición relativa del país frente a otras economías en la medición más reciente.
El Índice Global de Innovación evalúa variables como gasto en investigación y desarrollo, creación y registro de patentes, infraestructura tecnológica y capital humano. El desplazamiento de siete lugares sugiere desafíos en alguno o varios de estos frentes y plantea señales sobre la competitividad tecnológica y productiva del país.
Entre las explicaciones que se plantean para el retroceso figuran una posible reducción del gasto en investigación y desarrollo, obstáculos en la adopción de nuevas tecnologías por parte de empresas y gobiernos, y la ausencia de incentivos robustos para fortalecer el ecosistema emprendedor y de innovación. Estos factores, de confirmarse, podrían limitar la capacidad de México para convertir inversión en resultados concretos como patentes, productos innovadores y mejores indicadores de calidad educativa y profesional.
El descenso en el ranking tiene implicaciones para el entorno empresarial: puede afectar la percepción de inversores sobre el atractivo del país para proyectos tecnológicos y de alto valor agregado, y también incidir en decisiones de política pública orientadas a fomentar la innovación. Mantener o recuperar posiciones en el índice requerirá políticas coordinadas entre el sector público y privado que impulsen mayor inversión en I+D, faciliten la adopción tecnológica y refuercen programas de apoyo a startups y transferencia tecnológica.



































































































