
El gobierno de Brasil anunció la prórroga de las medidas de alivio en los precios de los combustibles, manteniendo el subsidio al diésel por al menos 30 días antes de la primera vuelta presidencial del 4 de octubre. La ordenanza del Ministerio de Hacienda conserva el monto del subsidio en 2,12 reales por litro, vigente desde las medidas provisionales que entraron en vigor el 30 de mayo.
Además del subsidio al diésel, el Ejecutivo ha implementado recortes temporales en los impuestos sobre la gasolina y el etanol para mitigar el impacto del alza del precio del petróleo vinculada al conflicto entre Irán y Estados Unidos. Para cubrir el costo fiscal de estas acciones, el gobierno ha reservado 5 mil millones de reales, según explicó el ministro de Planificación, Bruno Moretti.
En el plano empresarial, la directora ejecutiva de Petrobras, Magda Chambriard, afirmó que la compañía no puede ajustar sus precios de combustibles diariamente en respuesta a las variaciones del crudo sin poner en riesgo su participación de mercado, en referencia a la política de formación de precios de la compañía.
El Ejecutivo sostiene que las medidas buscan proteger a los consumidores ante la volatilidad internacional. El mantenimiento del subsidio y los recortes fiscales llegan en un contexto electoral: un eventual aumento de los precios en las estaciones de servicio podría afectar la campaña de reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que enfrentaría la presión de la subida de costos para los votantes.



































































































