
Colocar la deuda pública en una trayectoria descendente y recuperar margen de maniobra fiscal es un objetivo central para la estabilidad financiera del país. Mantener el peso de la deuda bajo control facilita la gestión del gasto público y amplía la capacidad del gobierno para responder ante choques económicos.
Reducir la ratio deuda/PIB favorece la sostenibilidad de las finanzas públicas y puede bajar el costo del servicio de la deuda en el mediano plazo. Un camino descendente en el nivel de deuda permite igualmente recuperar margen de maniobra fiscal, es decir, espacio para aumentar inversión pública o implementar medidas contracíclicas sin poner en riesgo la calificación crediticia.
Lograr esa trayectoria requiere una combinación de disciplina en el gasto, priorización de inversiones con alto retorno y una política tributaria que garantice ingresos estables y crecientes. Además, la consolidación fiscal debe equilibrar el objetivo de reducir pasivos con la necesidad de no frenar la actividad económica.
Recuperar margen de maniobra fiscal dará al gobierno mayor flexibilidad para enfrentar eventos adversos y apoyar la recuperación económica cuando sea necesario. La orientación hacia una deuda en descenso es, por tanto, un elemento clave para preservar la confianza de los mercados y la capacidad de política pública en el futuro.



































































































