
Claudia Sheinbaum rechazó la existencia de una presión desde Estados Unidos para influir en la designación de candidatos y calificó esa versión como “un absurdo”. La funcionaria respondió directamente a la acusación y negó que decisiones internas sobre candidaturas estén siendo dictadas desde el exterior.
Sheinbaum sostuvo que los procesos de selección corresponden a la dinámica política y a los actores nacionales, y negó cualquier injerencia que altere esas deliberaciones. La respuesta buscó desmentir la versión que atribuye influencia extranjera en decisiones partidarias y subrayó la autonomía de las instancias responsables de designar a los aspirantes.
La aclaración de Sheinbaum se produce en un contexto de debates sobre candidaturas y alianzas políticas. Con su respuesta, la funcionaria intentó cerrar especulaciones sobre factores externos que, según ella, no participan en las decisiones internas sobre quiénes competirán en próximas contiendas.
La declaración de Sheinbaum reafirma su postura de que las definiciones de candidaturas corresponden a actores y órganos nacionales y que no existe una presión externa que condicione esas determinaciones.



































































































