
Carlos Slim reconoció haber vendido acciones de Apple y de Amazon antes de que sus precios se multiplicaran, una decisión que hoy califica como un error. El empresario compró participaciones en Apple en un momento en que la compañía enfrentaba dificultades, obtuvo ganancias al vender, pero esas utilidades resultaron muy inferiores al valor que las acciones alcanzarían años después. Slim también vendió acciones de Amazon en una etapa temprana de su crecimiento.
Las ventas se presentan como ejemplos de decisiones de inversión que, aunque rentables en el corto plazo, dejaron sobre la mesa ganancias mucho mayores a largo plazo. En ambos casos Slim obtuvo retornos iniciales, pero la evolución posterior de los precios mostró un crecimiento exponencial que transformó esas posiciones en oportunidades perdidas desde la perspectiva actual.
El recuerdo de esas operaciones suele emplearse para ilustrar dos lecciones habituales en inversión: la importancia del horizonte temporal y el riesgo de deshacerse de participaciones en compañías con potencial de crecimiento sostenido. Las experiencias de inversores institucionales y personales con empresas tecnológicas de alto crecimiento muestran cómo decisiones de venta prematura pueden limitar rendimientos futuros.
Aunque Slim califique esas operaciones como errores, las transacciones también evidencian disciplina para asegurar ganancias en momentos de incertidumbre. La reflexión del empresario añade un testimonio relevante al debate sobre estrategias de inversión en firmas tecnológicas y la valoración del tiempo frente a la volatilidad del mercado.



































































































