
Los fondos de pensiones mexicanos (Afores) llevaron en agosto sus carteras de deuda pública en pesos a un nivel histórico, con MXN 4.3 billones invertidos en bonos locales. El incremento sostiene la demanda interna en un momento de mayor volatilidad internacional y salidas de capital extranjero.
Las tenencias de las Afores han crecido 6% desde principios de 2026 y 32% desde comienzos de 2025, según datos del banco central. Analistas y calificadoras atribuyen a estos flujos un papel estabilizador para las finanzas públicas, ya que los bonos soberanos en pesos se han convertido en una fuente clave de financiamiento del Gobierno federal.
Natalia Gurushina, economista jefe para mercados emergentes de VanEck, dijo que los fondos de pensiones son una “enorme fuerza estabilizadora” porque mantienen posiciones cuando los inversores extranjeros recortan exposición en momentos de turbulencia. En marzo, por ejemplo, inversores extranjeros retiraron más de US$1,000 millones de deuda local tras el inicio del conflicto en Oriente Medio.
Los expertos advierten además que, si la deuda mexicana en dólares perdiera la calificación de grado de inversión, el Gobierno dependería aún más del mercado local. Fitch y otros analistas consideran que las Afores, en rápido crecimiento, podrían compensar parte de eventuales salidas. Todd Martínez, codirector para las Américas de Fitch Ratings, afirmó que el país está “bien posicionado para satisfacer casi todas sus necesidades de financiación en el mercado nacional”.
Se espera que los activos administrados por las Afores suban hacia los MXN 12 billones en 2030 desde alrededor de MXN 9 billones, y aunque los fondos se diversifican hacia activos alternativos, la renta fija permanece como la mayor porción de sus carteras.



































































































