
El presidente Donald Trump manifestó este martes su insatisfacción con cualquier acuerdo presentado para poner fin al cierre parcial del gobierno estadounidense que incluya la financiación de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) sin contemplar simultáneamente el financiamiento al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La situación ha provocado que miles de agentes de la TSA se ausenten de sus labores en números históricos, causando prolongados retrasos en los controles de seguridad de diversos aeropuertos.
En medio de las negociaciones en el Senado para resolver este cierre gubernamental, Trump dejó en claro que no apoyará acuerdos que separen el financiamiento de las distintas agencias del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La crisis ha generado que aerolíneas como Delta Air Lines hayan suspendido privilegios de acceso rápido en seguridad para congresistas y que los aeropuertos recomienden a los pasajeros anticipar hasta cuatro horas para pasar los controles.
Como medida ante la escasez de personal de la TSA, agentes del ICE fueron desplegados en 14 aeropuertos para asistir, aunque esta acción ha generado polémica y quejas por parte de agentes de TSA, quienes señalan que el personal del ICE no está capacitado para ayudar efectivamente en esta función. Un representante sindical afirmó que mientras los agentes de TSA no reciben salario, los agentes del ICE sí permanecen cobrando, lo que resulta ofensivo para el personal de seguridad aeroportuaria.
Paralelamente, un proyecto de ley que busca eliminar privilegios para miembros del Congreso en los controles de seguridad aeroportuaria fue aprobado unánimemente en el Senado y avanza hacia la Cámara de Representantes. La legislatura busca que todos los pasajeros, incluidos los legisladores, estén sujetos a los mismos protocolos sin acceso prioritario, respondió el senador John Cornyn como parte de esta iniciativa.



































































































