
T. Rowe Price está ajustando su exposición en mercados emergentes para blindar una cartera de deuda y acciones valorada en US$165.000 millones ante la expectativa de un fenómeno de El Niño de fuerte intensidad. La gestora combina modelos climáticos desarrollados con investigadores de la Universidad Johns Hopkins y sus propios análisis econométricos para medir el impacto potencial sobre economías y mercados emergentes.
Aaron Gifford, director adjunto de investigación de deuda soberana global en T. Rowe, dijo que la planificación comenzó cuando se detectó la formación del evento y que los modelos académicos aportaron mayor rigor al análisis. La firma emplea un modelo GVAR (vectorial autorregresivo global) junto con indicadores como las temperaturas de la superficie del mar para reconstruir escenarios que informen decisiones de inversión.
En la práctica, T. Rowe está moderando posiciones, por ejemplo en bonos soberanos colombianos, ante la vulnerabilidad del país a la sequía por su dependencia de la energía hidroeléctrica y la producción agrícola. La gestora, que administra US$1,9 billones en total, también ofrece estas herramientas a analistas de renta fija y seleccionadores de valores para evaluar riesgos en 12 mercados emergentes de América Latina, África y Asia.
Además, T. Rowe explora aplicaciones prácticas de los modelos para diseñar cláusulas de deuda que incorporen resiliencia climática, como mecanismos para congelar pagos en caso de catástrofe natural. Ejecutivos de la firma y otros gestores subrayan la necesidad de integrar no solo la exposición física al clima sino también la capacidad de las empresas y países para gestionar y mitigar esos riesgos.



































































































